Fue un verdadero golpe de nocaut, seguramente la derrota más dolorosa en el corto ciclo de Claudio Borghi. Aunque arrancó rápidamente abajo en el resultado, Boca se levantó, lo empató y merodeó el área de Marchesín durante todo el complemento, pero quedó muy mal parado en una contra y cayó por 2-1 a los 49 minutos, con un penal que derivó en la expulsión de Clemente.
La pelota fue del conjunto xeneize desde el comienzo, pero una desatención inadmisible lo condenó a empezar desde el vestuario con el resultado en contra. A los 7, el Granate sacó rápido y corto un tiro de esquina, Blanco encaró sin marca, se metió en el área y la calvó abajo, con algo de colaboración de Lucchetti, para decretar el 1-0.
Borghi demostró toda su impotencia: con los dientes apretados de bronca, le pegó un puñetazo a un cartel de publicidad. Sin embargo, el dueño de casa no pareció sentir el golpe dentro de la cancha y siguió jugando con bastante tranquilidad, sin rifar el balón y tratando de llegar de manera asociada por abajo. Claro que le costó bastante.
Boca fue de menor a mayor. Durante los primeros 20 minutos sumó una imprecisión tras otra, pero luego la máquina se aceitó y empezó a crecer, aunque sin brillar. Cañete manejó los tiempos, Gaona Lugo fue desborde constante en velocidad y Clemente se encontró en varias ocasiones con el enganche sobre el sector izquierdo. Sin embargo, por momentos careció de sorpresa.
Y el local llegó, pero siempre con centros. Primero fueron dos chilenas sin destino de Viatri, luego un derechazo de Clemente tras un envió de Gaona y más tarde, el empate: a los 33, Cañete tiró el córner, la bola le rebotó a un jugador de Lanús e Insaurralde la clavó arriba. El defensor, que tuvo que ser atendido por un corte en la nariz, le puso justicia al resultado.
Lanús casi no atacó, ya que prefirió replegarse y apostar por alguna contra aislada, pero tuvo una clarísima para ponerse nuevamente en ventaja. Clemente no volvió, Insaurralde salió lejos, Pizarro le ganó a Caruzzo y Lucchetti salvó en el mano a mano; el rebote le quedó a Romero, quien tuvo todo el tiempo del mundo e increíblemente la mandó por arriba del travesaño.
El dueño de casa salió con las mismas ganas con las que había abandonado el campo para el entretiempo y al minuto, Gaona tiró el centro, Palermo la bajó por el segundo palo y le quemó las rodillas a Marchesín. Minutos más tarde, el paraguayo volvió a desbordar por la derecha, la puso en el punto del penal y el eterno goleador cabeceó a las manos del uno.
Boca siguió buscando por los extremos, su única arma, ya que por el centro nunca encontró un socio para Cañete. Así, el equipo fue perdiendo frescura, Clemente y Gaona, físico, y Lanús se terminó de acomodar. Los ingresos de Chávez, Mouche y Escudero no fueron la solución y el local se quedó en eso, en tener la pelota y en moverla, pero sin profundidad.
Es más, el Granate, de contra, empezó a tener alguna que otra chance. A los 37, Blanco quedó de cara al gol y Lucchetti llegó a cortar con lo justo en la medialuna. Al elenco de Borghi le quedó sólo pensar en una bola parada. Y la tuvo a los 47 en la puerta: Caruzzo le dio por abajo al medio y Marchesín, quien se había pasado, la sacó milagrosamente el tiro de esquina.
El Xeneize fue con todo a buscar el córner, pero Lanús la sacó, salió muy rápido y se produjo la debacle. Clemente lo empujó a Ledesma cuando iba a definir frente a Lucchetti y Laverni cobró penal; el lateral, que se tendría que haber ido antes por su juego brusco, lo pecheó al juez y vio la roja directa. Pelletieri ejecutó al medio y le dio el triunfo a los de Zubeldía.
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